miércoles 30 de septiembre de 2009

Hasta muy pronto

Hace mucho tiempo que no hago una entrada pero sigo por aqui...y ahora marchamos juntos los ""escritores"" del blog a un magnífico viaje donde estamos seguros encontraremos historias para contar...quien sabe, a lo mejor venimos contando en primera persona que la Santa compaña nos acechó una noche.

Lo único que quería hacer era despedirme, por lo tanto no escribo más, simplemente espero volver con una mente nueva y algo llena... 1 abrazo a todos y hasta pronto.


Jose Manuel Borda Ronco

sábado 26 de septiembre de 2009

Cáceres Mágica camino a Santiago


Amigos seguidores de este pequeño rincón dedicado a la belleza oculta de Cáceres y de sus pueblos. Les comunico que los administradores de Cáceres Mágica emprenderán el día 1 de Octubre de 2009 el camino a Santigo y no de Santiago, ya que la diferencia radica en que el primero es un camino dedicado al esoterismo del viaje y no a lo religioso como el segundo.
Recogeremos las historias sembradas en el camino de Sanabrés y cuando volvamos las compartiremos con vosotros.
Muchas gracias por vuestar consideración y apoyo y hasta la vuelta.

lunes 24 de agosto de 2009

Coros de Ultratumba




.Pasó hace ya muchos años,en un pequeño y bellísimo paraje cercano al pueblo de Alcuéscar, Cáceres. En el Valle de la Jara, en una pequeña casita de campo(ahora en ruinas) vivía un reducido grupo de sacerdotes que hacían sus quehaceres religiosos en medio de la naturaleza.
Por la mañana temprano entonaban los laudes sumiendo todo el valle en una armoniosa melodía gregoriana. Esto se repetía cada día, pero hubo un día en que los cantos de los sacerdotes no se escucharon. Aparecieron todos muertos, envenenados por una desconocida seta que habían cogido del campo y habían ingerido sin su debido conocimiento.
A partir de aquí comienza la histora de testigos que aseguraban incluso hoy en día haber escuchado el canto de los sacerdotes al adentrarse en el pequeño bosquecillo que viste al Valle de La Jara.
El testimonio de un vecino del pueblo que espoleaba sus ovejas por aquellos lugares aseguró haber escuchado unos extraños cantos procedentes de la casa en ruinas. se aproximó con su vara hacia aquel lugar y juró haber visto una figura resplandeciente que se perdía por el interior de la casa. El vecino salió corriendo del lugar y desde entonces no ha vuelto a poner un pie en dicho valle, todavía hoy sigue sin aproximarse a ese lugar.
Un grupo de jóvenes que se contaban entre ellos lo que allí sucedía realizaron una apuesta con uno de ellos, que escéptico aceptó la apuesta y decidió pasar una noche en la casa en ruinas. Tanto fue su espanto que salió corriendo y no detuvo su carrera hasta haber llegado al pueblo a unos cuatro kilómetros de distancia. Aseguraba entre llantos haber escuchado cantos dentro de la casa y extraños ruidos inexplicables.

Hace exactamente un día pasé una noche en dicho lugar.No exactamente en la casa en ruinas, sino en el convento que pertenece hoy en día a la casa de la misericordia de Alcuéscar y que está deshabitada y descuidada a unos cien pasos exactos de la casa en ruinas de la tragedia. Al caer la noche me decidí por adentrarme entre la arboleda donde se encontraba la casa en ruinas. El lugar era angosto, antiguo, poco seguro ya que parecía que de un momento a otro el techo cedería y caería al suelo. Un lugar que inspira mucho respeto y temor, aunque no escuché nada extraño ni vi nada fuera de lugar. Fue enla pequeña casa a unos cien metros de la casa de los sacerdotes donde experimenté un suceso extraño, ya que también era una casa antigua, sin cobertura salvo al lado de una cruz y sin luz ni agua. Allí escuche detrás de mí el suspiro de una mujer, me canteé y no habia nadie, en ese momento bajó un amigo mío del piso de arriba y vio que estaba petrificado, completamente inmóvil. salí de la habitación y emepecé a buscar por todas partes, no habia nadie, ninguna mujer, pero tampoco ningún hombre, nadie y perfectamente habia escuchado ese suspiro detrás de mí a muy pocos pasos.

al día siguiente un compañero mío me explicó que en aquella casa también sucedían sucesos extraños, ya que él había pasado una noche también allí y se cercioró de que había cerrado bien la puerta con su cerrojo, y siempre que bajaba a la cocina se encontraba el cerrojo abierto y lo volvía a echar. Al día siguiente el cerrojo volvía a aparecer abierto.

un lugar misterioso y bello, un lugar de ensueño para todo amante del misterio, un lugar con el que pude compartir mis temores y mis curiosidades y que ahora comparto con vosotros, aquí, en Cáceres Mágica.

Escrito por Álvaro Durán Gracia

viernes 21 de agosto de 2009

El fantasma de Saucedilla




.Sucedió una noche de 1983, en la pequeña localidad de Saucedilla, Cáceres, cerca de la central nuclear de Almaraz.
Mari Carmen regresaba a casa por la avenida de Juan José González. Mari Carmen caminaba despacio, inmersa en sus pensamientos, según contaba ella, pues había tenido discusiones momentos atrás con sus amigos. Cuando levantó la cabeza y al otro lado de la calle vio algo que no podia ser. Se movía lentamente, como si fuera movido por un patinete aseguraba Mari Carmen. A simple vista era la figura de una persona, pero con una estatura sobrenatural y vestida con una sotana negra.
Apenas había llegado a la altura de donde se encontraba Mari Carmen, cuando el tenebroso ser cambió de rumbo y cruzó la avenida de González Amézqueta, hasta plantarse frente a la ya aterrorizada joven.
Fueron momentos tensos y llenos de misterio. La de Saucedilla, finalmente, había detenido su caminar a escasos pasos de la esquina de una calle confluente con la avenida. Mientras, el gigante alcanzaba la esquina contraria, frente a la testigo. En ese instante, fue cuando más cerca lo tuvo: a unos cinco metros.

.Ahora podía observar más certeramente la figura de aquel ser; una figura humanoide cuya envergadura amedrentaba la más férrea voluntad. Mari Carmen lo definía asi:"Creo que podía medir los tres metros de estatura. Sus ropas eran extrañas, a modo de túnica negra, muy holgada, que le caía a plomo hasta el suelo. No parecía que tuviese pies- dice la chica- o, al menos no los vi. Pero, es que, además, tampoco se le notaban las piernas, que se deberían dibujar en el tejido al caminar."

Aquel extraño ser no caminaba, iba deslizandose por el aire a la misma velocidad, sin hacer ningún movimiento del cuerpo. Pero en cambio la parte baja de la vestimenta se mecía como si el viento corriera debajo de sus pies, cuando ni siquiera soplaba una suave brisa.

Mari Carmen observó otros detalles del espantoso ser que no olvidará jamás. "En la cabeza parecía llevar un tocado, pero su rostro no lo pude distinguir, no sé si porque el gorro hacía sombra o porque la luz ya era casi inexistente. También, llevaba una especie de bolso o algo colgado. No tenía brazos o no se le apreciaban, tal vez los llevara pegados a los costados".

Después de esos instantes en que parecía que algo iba ocurrir, el desenlace no hizo sino incrementar aún más, si cabe, el misterio de este caso.

Sin detener sus pasos "el gigante" se internó en la cale que los separaba y Mari Carmen no dudó en asomarse para intenter contenplarlo. Aunque para su asombro ya no estaba, imposible qe hubiera cruzado la calle tan deprisa, y menos a la velocidad a la que iba el exraño sujeto. Contrariada por lo misterioso del asunto, quiso apurar, aún más, su curiosidad y avanzó unos pasos.

Llena de espanto llegó al final de una bocacalle. No había salida alguna, era imposible que una persona desapareciera por ese camino, era ilógico. Llena de espanto corrió hacia su casa sin volver la vista atrás.

Cuatro días después de lo sucedido, al atardecer, la misma chica, junto a dos chavales más pequeños, vieron, al otro extremo de una de las calles del pueblo, claramente, un rostro que les llenó de terror. Los dos chicos salieron por pies pero Mari Carmen quiso, una vez más, asegurarse de que aquello estaba delante de sus ojos. Segundos después, siguió los mismos pasos que sus compañeros.
-Estaba allí, parecía observarnos, asomado a la otra esquina. Sólo se le veía la cara –comenta la chica – una cara redonda y blanca. Se distinguía perfectamente en la oscuridad, a pesar de la distancia. Era un rostro resplandeciente y sus ojos, también.

Queda algo más por decir respecto a este último suceso. A la mañana siguiente, fue comentario común de todos los vecinos de Saucedilla que, durante la noche anterior, se habían oído aullar a los perros de forma incesante.

Paralelamente en el tiempo a los referidos sucesos, una tercera joven, María del Mar Mariscal, de trece años de edad, pasó por el trance de encontrarse con la extraña figura negra, y no una sola vez sino en dos ocasiones.

La primera de ellas, ocurrió cuando la joven regresaba, ya de noche, a su casa. Caminaba por la avenida de Juan Antonio González y casi antes de llegar a su domicilio, observó una silueta alta, con ropajes oscuros y largos, que se detenía en la calzada. Inmóvil y no muy lejos de ella, parecía contemplar los pasos de la chica. Mari Mar apartó por un instante la vista del inquietante observador. Cuando dirigió su mirada de nuevo al centro de la calle, ya no estaba.

En la misma noche, esta joven de Saucedilla viviría, tal vez, la situación de mayor pánico de cuantas provocó el insólito paseante.
María del Mar Mariscal había recogido la mesa después de la cena y se disponía como cada noche a llevar las sobras a la basura. Para ello tenía que salir de su casa, un chalet con cancela a las afueras de Saucedilla, atravesar el sendero del jardín y depositar los desperdicios en un contenedor ubicado en el garaje.
Pero aquella noche, el jardín no estaba solo. Junto a uno de los postes de la verja y dentro del recinto, se encontraba una figura alta de aspecto humano con ropas largas. La columna con dos metros de alta, tan sólo, alcanzaba los dos tercios de su cuerpo.
María del Mar tan sólo lo tenía a unos pasos. No decía nada, pero parecía mover los labios al tiempo que con su mano derecha hacía un gesto indicando a la chica que se acercara. En su cara "apepinada" destacaba una marca muy pronunciada, algo parecido a una cicatriz. La joven ni siquiera soltó lo que llevaba en sus manos, salió disparada. Con el terror escrito en sus ojos, entró en casa gritando que algo horrendo se encontraba en el patio. Su padre asió un cuchillo y salió corriendo hacia la calle, su hija le siguió.
En el jardín ya no había nadie. La cancela seguía cerrada. Los perros de los alrededores ladraban y aullaban sin parar. Continuaron haciéndolo durante toda la noche.
Los hechos adquirieron tal relevancia que hicieron intervenir a las autoridades. Tras indagar acerca de las apariciones del tenebroso ser, no sé sí con autenticas ganas, intentaron dar con el gigante de negro.
Para ello, la Guardia Civil y numerosos vecinos realizaron batidas por todos los rincones del pueblo y de sus alrededores. Ni que decir tiene que aquellos rastreos resultaron infructuosos.
Editado por Álvaro Durán Gracia
Extracto de Íker Jiménez-huellas de otra realidad

viernes 14 de agosto de 2009

Testimonios- Edición 1ª




He podido apreciar a lo largo de todo este tiempo que mi interés por lo desconocido ha ido en aumento, que unos sucesos pueden tener conexión con otros similares en la otra punta del mundo. Así destaco el famosísimo caso Mothman, "el hombre polilla", que fue avistado allá por el oeste de Virginia en los primeros años de la década de los 60. Pero que de igual forma podemos fácilmente relacionar con el Dragón alado chino avistado por los alrededores de un puente, que más tarde acabó viniéndose abajo y llevándose multitud de vidas a su paso. Incluso también el extraño ser alado visto días antes por las inmediaciones de Chernóbil, días antes de la gran catástrofe.
Todas estas historias tenían cosas en común, el ser era alado y parecía llevar sotana, sus ojos eran de un rojo intenso y emitía un chirriante sonido que dejaba ensordecido, además de al parecer avisar con su presencia de una catástrofe.

Pues para mi regocijo,un amigo de nuestro pequeño rincón nos cuenta una historia relacionada con el famosísimo caso de José Pancho Campo y "el patas de cabra". Pero en esta ocasión en la otra punta del mundo, En Ecuador, y he visto preciso compartir con vosotros su experiencia. Ya que pienso que también está relacionado con otras historias que también contaré del norte de Extremadura en las cuales podemos ser testigos de avistameientos de extraños seres de lo desconocido. Y así nos lo cuenta nuestro querido amigo:


Tras la huella del Diablo


Sucedió en una localidad cercana a la ciudad de Cuenca (Ecuador), concretamente en Tarqui, ubicada aproximadamente a 45 minutos de la ciudad antes citada. La fecha no la he podido corroborar, pero fue allá por los años 60´s.Una moradora de la zona aseguró que, en una vieja casa abandonada, logró ver en determinadas noches cómo alguien entraba a "refugiarse". Según contó la testigo, a la que llamaré Noelia, ese "alguien" llegaba ya pasadas las 3 de la madrugada a dormir, según le parecía hasta esos momentos. Noelia pensó que podría tratarse de algún drogadicto o cuatrero (ladrones de ganado) que habría empezado a frecuentar la zona para estudiar la misma y hacer de las suyas. Noelia, viendo que podría complicarse las cosas, decidió investigar. Fue al lugar una noche, en compañía de algunos vecinos de la agreste pampa, y decidió enfrentarse, junto con todos, a lo que ellos terminaron por definir como: ladrones.La casa abandonada se ubica a 200 metros de la suya, en casi línea recta, salvo por unos montículos que la hacían perderse de vista en ciertos ángulos de visión.Al llegar al lugar, una noche pasadas las 3 de la madrugada, esperaron ver a los cuatreros drogándose en la estancia. Pero esto no pasó así. Lo que cuenta Noelia es que, al llegar armados con palos y garrotes, lo primero que notaron es que nadie estaba en la casa. Eso era raro porque, según Noelia, ella misma se había percatado de que aquel inquilino primero llegue, para luego emprender la caminata hacia la casa.Al llegar no vieron a nadie y emprendieron las investigaciones de rigor para fijarse si en verdad se debía a un ladrón. Estaban en esos menesteres cuando, sin previo aviso, alguien comento que algo empezó a oler mal. La descripción del olor fue: "era como a huevos podridos o algo asqueroso, como el azufre más o menos", decía Noelia. El ambiente cambió, según contaron todos, y parecía como si una presencia estuviera acorralándolos. De pronto, algo salió de la estancia en donde estaban, algo que estaba acompañándolos, pero que sin embargo no permitía que lo vean.
Todos se quedaron mirando extrañados ante la presencia de un olor que había salido de la nada, sin previo aviso y sin una fuente verificable que justifique el hecho.Luego de eso, asustados y todo, decidieron abandonar el lugar en vista de lo que pasaba allí, pero este hecho no iba a quedar de ese tamaño. Al momento de salir vieron, a la distancia (unos 40 metros) a un "hombre" que los miraba con detenimiento. El tipo en cuestión, al parecer, estaba observando toda la maniobra de búsqueda perpetrada por los moradores de la zona. El "hombre" estaba ataviado con una sotana gris con capucha, muy vieja, que le cubría todo. Su rostro no se veía nítido para delimitar facciones, pero para todos, era un "hombre". La estatura que le confirieron al parecer era normal: un metro setenta u ochenta aproximadamente. Esa madrugada recibía a una luna llena maravillosa, por tal motivo, la visión de aquel ser aportó con detalles importantes. Pero este individuo tenía algunas capacidades curiosas y sobrehumanas.La multitud, viendo esto, se lanza en estampida a la captura del intruso. Todos empezaron a correr para darle alcance, en ese momento aquel "hombre" hace lo mismo, al parecer. Lo que contó luego Noelia sería escabroso si cabe:"Todos empezamos a correr tras el "intruso" y el hiso lo mismo, pero era muy raro. Todos le vimos como jamás se volteó para emprender la huida, más bien lo hiso desde la posición que estaba, es decir, dándonos la cara. Toda su huida la realizó de espaldas.-Bueno, eso nos alarmó –continúa Noelia-, pero en ese momento solo queríamos darle alcance. El "intruso" corría de espaldas y dando largas zancadas. Al dar alcance a la zona donde estaba, nos dimos cuenta gracias a las linternas y antorchas como, en la arena, habían quedado grabados sus huellas y es ahí cuando nos detuvimos en seco. Las huellas no tenían una impresión tradicional, es decir, de zapatos o pies descalzos, más bien eran como pezuñas de cabra. Todos nos detuvimos al unísono alarmados y contrariados por lo que veíamos. Pero lo más alarmante era ver como aquel "hombre" se detuvo con nosotros y, al momento de hacerlo empezó a desplazarse sin tocar el suelo hasta llegar a una especie de risco empinado y ahí fue cuando terminó por "volar", desapareció volando atrás de ese lugar."
Las huellas, evidentemente, eran de aquel personaje misterioso que merodeaba ese terreno agreste. Cuando Noelia y el resto del grupo salieron disparados tras el “hombre” para darle alcance, pensando que era un ladrón de ganado, el “intruso” hiso lo mismo en actitud de huída. Al inicio se desplazaba pisando el terreno y dándoles la cara a toda la multitud. Las huellas de cabra se encontraban distanciadas entre sí a razón de un metro y medio aproximadamente, razón por la cual no podían haber sido hechas por un animal de la zona. Las huellas de cabra y su disposición permitían definir al ser como bípedo. En efecto, aquel extraño visitante era el autor de aquel rastro enigmático.
Para Noelia y el resto aquel ser era, sin duda, el mismo diablo. ¿Qué o quién más pudo ser a fin de cuentas?Vale la pena rescatar un dato adicional. La zona posee un historial de avistamientos OVNI que merecieron un interés especial en aquellos años. Avistamientos que dejaron de ser notorios con el paso del tiempo. Luces que surcaban y se desplazaban por las parcelas y terrenos en actitud exploratoria. Esferas de luz que muchos relacionaban con almas, y que aseguraban, eran los custodios o guardianes de tesoros incas enterrados en los subsuelos del área.
Por aquellas fechas era muy común hablar de tesoros incas y osamentas. Estos enclaves eran catalogados como “santos” y el que osaba ingresar a estos lugares recibían sustos de muerte. Lo cierto es que este “visitante” terminó sembrando el pánico en quienes fueron testigos de sus cualidades paranormales. Jamás fue visto nuevamente aquel ser, pero Tarqui sigue impresionándonos con su historia y leyendas que, en mi opinión, son más que simples cuentos sin base alguna. Extraños eventos se desarrollaron en la zona y existen testigos que los presenciaron.

Introducción escrita por Álvaro Durán Gracia
Historia Escrita por Nefesmetah

miércoles 12 de agosto de 2009

La Serrana de la Vera





.La leyenda de la Serrana de la Vera (o de la Garganta) ha sido recopilada en numerables obras literarias. Así, autores de la talla de Bécquer han transmitido esta famosa leyenda junto a otros muchos romances anónimos. Las interpretaciones de esta leyenda nos devuelven al ámbito pastoril, a la defensa del territorio propio y a la advertencia moral de los riesgos del placer.
Sus precedentes están precisamente en las serranas de la tierra fragosa y de la frontera (límite medieval de los territorios cristianos), por donde transcurre después la trashumancia. La leyenda nos lleva a la Sierra de Tormantos, en las proximidades de Garganta la Olla, donde una mujer de grandes dimensiones, cazadora, primitiva y seductora sale de su territorio a buscar lo que necesita:


Cuando tiene ganas de agua
Se baja por la ribera
Cuando tiene ganas de hombres
Se sube a las altas peñas

Se encuentra un serrano (leñador) al que conduce hasta su refugio con el fin de seducirlo con música, comida y cama, mostrándole además sus trofeos:


Bebe, serranillo, bebe
Agua de esta calavera
Que puede que algún día
Otros de la tuya beban

Y es al final el serrano el que consigue burlarla huyendo por el monte. La persecución, morbosa en sus detalles, recuerda los cantos de sirena, pero el leñador no se tapa los oídos y responde a las promesas de la serrana con ocurrentes ironías que provoca en la mujer un último lamento desesperado:


Por dios, te pido, serrano
Que no descubras mi cueva


A lo largo de la historia del hombre, muchas han sido las diferentes historias sobre el riesgo moral que conlleva dejarse llevar por las ataduras del placer. Así, como Ulises sufrió en la isla de Circe, la hechicera, que contaba cómo su tripulación fue agasajada por la belleza de una mujer que les ofreció multitud de manjares, para luego convertirlos en cerdos y lanzarlos a una pocilga. Siempre estas historias están protagonizadas por mujeres con una belleza endiablada, como las historias de las sirenas que con su hermosura y su bello canto atraen a los hombres navegantes hacia los peligrosos arrecifes.
En todo esto se intenta dar como una sabiduría moral que nos lleva a alejarnos de los placeres carnales ya que supuestamente nos llevarán a la perdición, pero nada más lejos de la realidad.


Escrito por Álvaro Durán Gracia

sábado 8 de agosto de 2009

La promesa



.Esta historia verídica sucedió en el pequeño barrio de las 300 hace ya 40 años. Pocos que vivían por entonces recuerdan los sucesos que durante un período de tiempo tuvieron a una familia entera aterrorizada.
. Es la historia de una abuela y su nieta, como muchas tenían un vínculo muy arraigado. La nieta amaba a su abuela y ésta solo tenía ojos para ella. Pasaron algunos años y la mujer, bastante mayor, falleció inesperadamente.
Pasaron algunos días ya del entierro cuando comenzó la pesadilla. La nieta pasó a dormir en la misma habitación en la que dormía su abuela. En ella había depositado sobre la pared un crucifijo de madera que aparecía todas las mañanas invertido. La madre de la niña le exigía que no volviera a hacer eso, que con esas cosas no se jugaba, en cambio la niña aseguraba ver a su abuela por las noches y que era ella quien le daba la vuelta al crucifijo de madera.
.Acataron la conducta de la niña a un período post-traumático que duraría un tiempo hasta que superase la pérdida de su abuela. Pero los sucesos no cesaban y cada mañana el crucifijo aparecía invertido sobre la pared. La madre de la niña, cansada, retiró el crucifijo de la pared y lo colocó en otro lado de la casa, y tras regañar a la hija por lo que hacia, inesperadamente el crucifijo empezó a arder ante la súbita y aterrada mirada de la madre que no podia creer lo que estaba ocurriendo.
Días después la salud de la hija empezó extrañamente a empeorar, pero aún aseguraba decir que veía a su abuela cada noche por su habitación.
La madre decidió pedir ayuda a un cura que acudió a la casa para hablar con la pequeña que iba palideciendo día a día como si su vida se estuviera esfumando.
La niña en esta ocasión aseguraba haber hablado con su abuela y que ésta le había dicho que en vida hizo una promesa que debía ver cumplida por su nieta. La promesa iba dirigida a la Virgen de la Montaña de Cáceres; prometió llevar un objeto a los pies de la Virgen como símbolo de su devoción por ella.
El cura y la madre de la niña estuvieron de acuerdo con probar suerte ya que nada más se podía hacer ante aquellos fenómenos extraños.
Tras cumplir con el cometido los sucesos paranormales cesaron, la salud de la niña empezó notablemente a mejorar y nunca más volvieron a vivir experiencias inexpicables.
La abuela podía descansar ya en paz...

Hemos sido testigos de varios sucesos paranormales en nuestra ciudad y cómo el saber escuchar a veces puede salvarte la vida.
Hay un eco en el aire que nos susurra constantemente, un eco del más allá, que no escuchamos porque ignoramos la existencia de algo más que no conozcamos. Nuestra especie es tan prepotente que creer tener la respuesta a todo cuando ni siquiera podemos asegurar cuál es nuestro cometido aquí.
No sabemos absolutamente nada de esta vida, ni tampoco de si hay otra, pero para poder hablar, para poder encontrar respuestas, debemos primero aprender a escuchar como lo hizo la niña de esta historia.


Escrito por Álvaro Durán Gracia